Frente al debate por el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el legislador José Cano sentó una postura inflexible respecto a la liberalización de la compra de tierras por parte de extranjeros. Si bien el proyecto busca fortalecer la seguridad jurídica, Cano advirtió sobre los peligros de entregar el control territorial sin restricciones.
“Argentina necesita capital, tecnología y nuevos emprendimientos productivos, pero una cosa es promover inversiones y otra muy distinta es liberalizar completamente la transferencia del dominio sobre un recurso estratégico como el territorio”, afirmó tajantemente el legislador.
En su análisis, Cano desmitificó la idea de que el suelo sea un mero bien de intercambio. “La tierra no representa únicamente un activo económico. También comprende recursos hídricos, producción alimentaria, biodiversidad, minerales, fronteras, infraestructura energética, y fundamentalmente, el patrimonio cultural y el arraigo de nuestras comunidades. Es nuestra capacidad estratégica y nuestra identidad para el desarrollo futuro”, subrayó.
Para el parlamentario, la solución radica en el equilibrio. “Debe mantenerse el límite actualmente previsto del 15% de tierras rurales en manos extranjeras. Ese porcentaje no impide la llegada de inversiones ni desalienta proyectos productivos, pero constituye un límite prudente que preserva la soberanía territorial”, explicó Cano.
Para finalizar, el legislador desarmó las críticas comparando la situación local con la legislación internacional: “La experiencia demuestra que los países desarrollados tampoco permiten una adquisición irrestricta de tierras estratégicas. Estados Unidos, Canadá y Francia mantienen restricciones severas. No se trata de cerrar la economía, sino de distinguir entre recibir inversiones y transferir sin límites el dominio territorial”, concluyó.